CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA. Por Jesús Orellana

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Hay un problema de base en el modelo neoliberal, en su concepción de la persona, la comunidad y la moral. El decaimiento social, y la lucha contra el liberalismo ya tiene larga data, y no me refiero a grupos de izquierda, precisamente. La nueva derecha europea, se fundó en los 60 y su principal enemigo es el modelo liberal, porque atenta contra la autodeterminación de los pueblos, la soberanía y la identidad, en cuanto economías integradas, también impone cultura. En Chile los primeros artículos sobre la depresión democrática y los problemas que arrastra datan del 2006 publicados en CEP, y así sucesivamente. En 2018 se publicaron en Foreign Affairs varios artículos de Harvard que se titulaban precisamente “La Muerte del siglo de la Democracia Liberal”, porque es un fenómeno de occidente que las nuevas generaciones no están en situación de agrado con un sistema que ha generado muchos vicios sociales. Cuando ocurrió el estallido social, se venía hablando dos o tres años antes que había una presión social que podía estallar en cualquier momento, pero la respuesta fue la de siempre: “esas cosas no pasan en Chile, están exagerando”. Por último, en vez de haber querido entender el trasfondo del estallido social y su transversalidad, se prefirió creer en teorías de conspiraciones y marcianos. Se escuchó invasión castro-chavista, revoluciones moleculares, marxismo cultural, narcoterrorismo, nada de ello con antecedentes serios, rigurosos o con asidero explicativo en la realidad, versus estudios de la Universidad de Chile, Universidad del Desarrollo, Datos del INE, del Banco Central, artículos, columnas y libros de destacados intelectuales que nada tienen de izquierda como Hugo Herrera o Joaquín García-Huidobro. Cuanto se negó la desigualdad, diciendo que era una falacia, se mostraban cifras y más macro cifras, pero hace unas semanas salió un estudio encargado por el Círculo de Directores de las empresas más influyentes y grandes de Chile, dirigido por la Universidad de Los Andes, a través de su ESE (Estudio Superior de Empresas).  Su estudio arrojó que la élite estaba equivocada con la percepción de la realidad social, tenían un desconocimiento profundo de lo que pasaba en Chile. En definitiva, hoy hay que mirar el problema en su real profundidad. La destrucción de la familia es directamente proporcional al crecimiento de las farmacias, los Starbucks y McDonald’s, eso nos dice algo. Dejo una cita de Humberto Giannini de su libro del 2012, sobre la metafísica de la cotidianidad: “una sociedad que agota su tiempo solo en exportar frutas y minerales, en abrir bancos y farmacias, y en el proyecto mezquino de reducir la escuela a modos de ganarse la vida; en fin, una sociedad marchando con los ojos cerrados hacia donde lleva el mercado; si solo aspira a eso, termina siendo la negación de una sociedad histórica. En sociedades degradadas por la pobreza, por exclusiones, permanentes y diferencias insalvables creadas por tales exclusiones, la deuda puramente biológica de ser pierde toda significación positiva, y el cobro de la otra deuda -la humanidad debida- se expresa en el desapego social y en formas ‘incomprensibles’ de violencia”. Jesús P. Orellana G. Editorial ICP