Friedrich List en Sudamérica. Por Guillermo Maya Muñoz

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Friedrich List. Litografía de 1838.

El economista alemán Friedrich List, teórico de la economía política nacional, recomendaba la industria a los países templados (…). Sin embargo, esto no quiere decir que las recomendaciones de List se tomen de manera literal (…) sobre todo por parte de quienes vivimos en el Sur. Por otro lado, [John Maynard] Keynes (1933), habiendo vivido la primera postguerra y el ascenso del nazismo en Alemania, y en pro de la paz mundial, recomienda que los bienes sean nacionales, mientras sea posible, y no excluye a los países cálidos de hacerlo.

Así lo entendieron los primeros lectores (Boianovsky, 2011) de List en el continente sudamericano, y en los trabajos académicos y políticas de industrialización que salieron de la CEPAL, bajo la dirección de Raúl Prebisch, que se conoció como el Modelo de Substitución de Importaciones (MSI), y que tuvo resultados notables en los países sudamericanos, incluida Colombia (Bruton, 1998).

En este sentido, en Sudamérica, las huellas del pensamiento de List están, sobre todo, en Brasil, Chile y Argentina, según Boianovsky (2011). En el caso de Brasil se documenta el hecho de que Antonio Felicio dos Santos, menciona en 1881 “el gran economista List” en un documento exigiendo una legislación proteccionista más amplia (Boianovsky, 2011: 20). A finales del siglo XIX, y en la primera década del XX, los primeros líderes de la industrialización y protección en Brasil fueron “Amaro Cavalcanti y Serzedelo Correia, ambos citaron a List y fueron influenciados por sus ideas sobre la industria infante y los poderes productivos” (ibid: 21).

Otro “nacionalista brasileño“ es Luiz Rafael Vieira Souto (1849-1922), ingeniero, empresario y profesor de economía, que en 1904 remplazó a Serzedelo Correia como presidente del Centro Industrial de Brasil. Según Paul Hugon ([1955] 1994: 365), los puntos de vista proteccionistas de Vieira Souto se formaron bajo la influencia de List. Hugon aparentemente fue la fuente de la afirmación de Love (1996ª:210) de que Vieira Souto fue uno de los pocos latinoamericanos influenciados por List en el cambio de siglo. (Ibid: 22).

En Chile, a finales del siglo XIX, “el nacionalismo económico y el proteccionismo se volvió una característica importante de la sociedad chilena. La influencia de List en Malaquias Concha (1889), uno de los fundadores y líderes del Partido Nacionalista Democrático de Chile en 1886, ha sido mencionado por Pinto (1968, p. 133) y Love (1996a, p. 210)” (Ibid: 23). También, por su parte, “el economista chileno más destacado en abrazar el nacionalismo y el proteccionismo en las primeras décadas del siglo XX fue Guillermo Subercaseaux (1871-1959), profesor de Economía Política en la Universidad de Chile y fundador, junto con Francisco Encina, del partido político Unión Nacionalista que existió entre 1915 y 1920 (Véase también Pinto 1968 p. 133)” (Ibid:10).

En Argentina, quien “mejor ilustra la influencia de List es Alejandro Bunge (1880-1943), fundador en 1918 de la Revista de Economía Argentina, profesor de la Universidad de Buenos Aires y principal teórico en Argentina del desarrollo económico proteccionista. Alrededor de la década de 1920, Bunge promovió y elaboró los argumentos de List como base para un modelo de desarrollo nacional. Las ideas de List se habían introducido en Argentina en 1870 por Vicente Fidel López (1815-1903), quien en el momento era profesor de Economía Política en Buenos Aires y que se convertiría en la década de 1890 en el ministro de Hacienda del presidente Carlos Pellegrini (1846-1906), su antiguo alumno” (Ibid: 24).

El joven Raúl Prebisch (1901-1986), posteriormente Director de la CEPAL, después de la Segunda Guerra Mundial y padre del llamado MSI y convertido en el más importante economista del desarrollo en Latinoamérica, se considera un heredero directo de las ideas de List, “durante la década de 1920, interactuó con Bunge como su alumno y asistente de investigación. Prebisch estaba “intrigado” por la campaña de Bunge para la integración económica del Cono Sur, pero en el momento no se dejó impresionar por el argumento para el proteccionismo en lugar de libre comercio (Dosman 2008 pp. 30-31)”. (1)

Sin embargo, aunque no hay una confesión directa por escrito de Prebish sobre List, Boianovsky (2011: 29) cita la autoridad de Seers (1983) (2) como evidencia: “No se debe descartar la influencia amplia de List sobre la CEPAL tan fácilmente. Prebisch fue probablemente influenciado por el enfoque nacionalista de List para el desarrollo económico, como sugiere Dudley Seers, quien trabajó en la CEPAL entre finales de 1950 y comienzos de 1960. Como es recordado por Seers (1983, p. 52): “Prebisch una vez me dijo que había sido influenciado por List”.

Igualmente, “algunos puntos planteados por List resurgieron en los escritos de Prebisch en la CEPAL y la UNCTAD, como el efecto positivo de los aranceles proteccionistas sobre las inversiones extranjeras, y el papel de las exportaciones de productos manufacturados en la etapa final del proceso de industrialización. Los dos economistas también compartieron la idea de que la economía mundial se dividió en un centro industrial desarrollado y una periferia subdesarrollada”.

Finalmente, Prebisch promovió en la CEPAL (3) la protección debido a “las diferencias de productividad entre países desarrollados e industrializados y los países agrícolas, causadas por las razones capital-trabajo y la tecnología” (Ibid: 28).

En el caso colombiano, Alejandro López (1876-1944), fue un lector de List, y partidario además de un sistema protector que facilitara el desarrollo de la industria. López (1933: 33) se expresaba así: “Porque Alemania produce sustancias químicas en cantidades y precios sin rival, no se sigue que hayan de cerrar sus fábricas de materias químicas la Gran Bretaña o Estados Unidos. “Infinitamente más que el producto vale la capacidad de producir” dijo Federico List desde 1841, y esa frase ha quedado retumbando en el mundo entero (…) Europa nunca entendió el concepto de “igualdad” respecto al mundo colonial. Con sus teorías ha venido estorbando la industrialización del mundo colonial”.

Por otro lado, la capacidad de agencia nacional por parte de nuestros dirigentes está supeditada al hecho de que Europa al igual que EE. UU. adoctrina a nuestros propios estudiantes para beneficio propio: “todo ello al amparo de doctrinas que Europa misma formula para el consumo de los estudiantes del mundo colonial” (López: 1933).

El MSI resultó exitoso, no solo en los países desarrollados de hoy, que lo hicieron durante el siglo XIX, sino también en los países que han alcanzado su desarrollo bajo la segunda parte del siglo XX y en las primeras décadas del siglo XXI, como los países asiáticos, Japón, Taiwán, Singapur, Corea, y ahora China, el nuevo gigante que le disputa la hegemonía económica y política a los EE. UU.

Pero, al mismo tiempo que el MSI fue exitoso en Asia, Latinoamérica lo hizo a un lado y abrazó el libre comercio, de manera unilateral, con programas aperturistas, a través de los acuerdos de organizaciones multilaterales como la OMC; y de manera bilateral con acuerdos de libre comercio (TLC) con los países desarrollados, EE. UU. y la Unión Europea, principalmente.

Sin embargo, dado este abandono del desarrollo manufacturero, la mayoría de estos países se han desindustrializado, unos más que en otros, mientras algunos, Argentina y Brasil, han hecho esfuerzos por recuperar el sendero de la industrialización, recuperando una participación creciente del sector industrial en el PIB.

A los países latinoamericanos les falta nacionalismo y un proyecto regional que defina que su futuro depende de sí misma, de la industria pensada en términos contemporáneos y no de los productos primarios, minerales y agrícolas, sin ninguna transformación productiva. Su futuro tampoco depende de su alianza, desfavorable, con los países desarrollados, especialmente EE. UU. y Europa.

Los países desarrollados, imponiendo una especialización productiva primaria a los países sudamericanos, patean la escalera, pues “es una regla general de prudencia que una vez llegados a la cumbre, se arroje tras de sí la escala que nos ha servido para trepar, a fin de otros queden privados de la posibilidad de alcanzarnos. En ello radica el secreto de la teoría de Adam Smith” (List: 336).

Precisamente, Chang (2002) toma el título de su libro Patear la Escalera de esa cita, uno de los autores que ha vuelto actual el nombre de F. List.

Notas

(1) Dosman, E. J. (2008). The life and times of Raúl Prebisch 1901-1986. Montreal: McGill-Quenn’s University Press.

(2) Seers, D. (1983). The Political Economy of Nationalism. Oxford: Oxford University Press.

(3) CEPAL. (1954). International Co-operation in a Latin American Development Policy. United Nations publications. Sales No.: 1954.II.G.2. New York: United Nations, citado por Boianovsky, pp. 28.

Referencias

Boianovsky, M. (2011). Friedrich List and the economic fate of tropical countries. Universidade

de Brasilia, june. pp. 50.

Bruton, H. (1998). A Reconsideration of Import Substitution. Journal of Economic Literature,

36 (2). pp. 903-936.

Chang, H. (2002). Kicking Away the Ladder. Anthem Press: London. pp. 187.

Keynes, J. (1933). National self-sufficiency. Harvard Review. pp. 759-760.

List, F. ([1841] 1942). Sistema Nacional de Economía Política. FCH: México. pp. 406.

López, A. ([1933] 1990). El Desarme de la Usura. Ensayos de Economía, 1 (1). UN Medellín.

pp. 11-58.

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