Nacionalismo financiero: el caso de China (segunda parte). Por Eric Helleiner y Hongying Wang

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Nacionalismo financiero chino contemporáneo

Las cuestiones financieras, por tanto, tuvieron un lugar destacado en el pensamiento nacionalista chino temprano. ¿Cómo se compara el nacionalismo financiero chino hoy con el del período anterior? Si hay diferencias, ¿cómo se pueden explicar? Para abordar esta pregunta, exploramos el pensamiento chino contemporáneo en las mismas tres áreas discutidas anteriormente: moneda, instituciones financieras extranjeras y préstamos internacionales.

Internacionalización de divisas

En el siglo XIX y principios del XX, los nacionalistas chinos aspiraban a una moneda nacional unificada. A principios del siglo XXI, la ambición nacionalista china se ha convertido en hacer de la moneda nacional de China, el renminbi (RMB), una moneda internacional. El gobierno chino comenzó a presionar seriamente por la internacionalización del RMB después de la crisis financiera global (CFG). En poco tiempo, el uso internacional del RMB hizo avances impresionantes en la esfera privada. Según los datos proporcionados por la Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication (SWIFT), el RMB se había convertido en la segunda moneda más utilizada en la liquidación del comercio internacional en 2013 y la cuarta en los pagos globales en 2015. A fines de 2015, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la entrada del RMB en la canasta de monedas que determinan el valor de su Derecho Especial de Giro (DEG, *). En los últimos años, el progreso de la internacionalización del RMB se ha estancado y, de alguna manera, se ha revertido parcialmente (49). No obstante, el gobierno chino sigue comprometido con el objetivo a largo plazo de convertir el RMB en una moneda internacional.

La actual orientación hacia el exterior de la política monetaria de China contrasta fuertemente con la orientación hacia el interior de épocas anteriores. Una fuente obvia de esta distinción es la posición diferente de China en la economía y el sistema financiero global de hoy en comparación con su posición en el siglo XIX y principios del XX. Sin embargo, la búsqueda de la internacionalización del RMB no es de ninguna manera un resultado automático de la creciente destreza económica y financiera de China. Como señala Benjamin Cohen, las capacidades financieras no dictan cómo se utilizan tales capacidades; la identidad nacional y la ambición nacional juegan un papel importante en la configuración de las políticas monetarias (50). Por ejemplo, cuando Alemania y Japón fueron capaces de internacionalizar sus monedas después de la década de 1960, optaron por no hacerlo (aunque el gobierno japonés comenzó a cambiar de opinión en la década de 1990) en parte debido a su concepción particular del papel que jugaban sus naciones en el mundo. Apoyando el impulso de China para la internacionalización del RMB, se encuentra un fuerte sentido de ansiedad nacional y un sueño de grandeza nacional compartido por el gobierno y el público.

Una de las motivaciones de la internacionalización del RMB ha sido el temor a la vulnerabilidad china en un mundo dominado por Occidente y centrado en el dólar. Una ilustración particularmente dramática de esta línea de pensamiento se puede encontrar en la conocida serie de libros sobre guerras de divisas (huobi zhanzheng). En 2007, el autor chino Song Hongbing publicó un libro con ese provocativo título. Propone una teoría de la conspiración del control occidental (en particular de las instituciones financieras relacionadas con los Rothschild) del sistema financiero internacional, que va en contra de los intereses de China y otros países en desarrollo. El libro insta a China a prepararse para librar “guerras sin sangre” contra “fuerzas del mal” como la Reserva Federal de Estados Unidos, que buscan destruir la economía china (51). Pide reducir la compra china de activos en dólares estadounidenses y contrarrestar el dominio estadounidense del sistema financiero mundial. El libro se convirtió en un éxito de ventas y fue leído por líderes políticos y empresariales (52). La perspectiva de Song no fue aceptada universalmente. Los críticos señalan que su análisis tiene serios errores fácticos y fallas lógicas. Rechazan su teoría de la conspiración y las prescripciones políticas asociadas. En lugar de participar en guerras de divisas, argumentan, China necesita continuar reformando y abriendo su sistema financiero para lograr un mayor desarrollo (53). Sin embargo, el libro fue en general un gran éxito, tanto que Song pasó a escribir varias secuelas en los años siguientes.

No son solo los autores populares como Song los que albergan temores y sospechas del sistema monetario internacional dominado por el dólar. Los académicos serios y los funcionarios chinos también se han preocupado por la llamada “trampa del dólar”. En los primeros años del siglo XXI, las reservas de divisas de China crecieron rápidamente, junto con su creciente superávit de cuenta corriente. Debido al dominio global del dólar y del sistema financiero estadounidense, estas reservas se invirtieron de manera abrumadora en bonos del Tesoro estadounidense y otros activos financieros denominados en dólares. Sin embargo, después de la CFG, muchos chinos se preocuparon por el impacto de los problemas económicos de Estados Unidos en las inversiones de China. El primer ministro chino, Wen Jiabao, dijo explícitamente a los estadounidenses “esperamos que Estados Unidos honre su palabra y garantice la seguridad de los activos chinos” (54). Los académicos y comentaristas chinos discutieron ampliamente el efecto de contagio de la política monetaria de Estados Unidos de “expansión cuantitativa” (**) sobre China. Creían que cultivar el estatus del RMB como moneda de reserva internacional alternativa reduciría la vulnerabilidad de China y mejoraría su autonomía a largo plazo (55).

El apoyo a la internacionalización de la moneda china puede estar vinculado no solo a la búsqueda de la autonomía, sino también a un deseo creciente de aumentar la influencia internacional de China y hacer realidad el sueño de un renacimiento nacional. El discurso académico y popular a menudo vincula la internacionalización de la moneda con el poder nacional (56). Esta perspectiva también es sostenida por muchos en los círculos oficiales. Por ejemplo, ya en 2006, un grupo de estudio del Banco Popular de China (BPC) publicó un informe a favor de la internacionalización del RMB, que señaló que “puede mejorar el estatus internacional y la competitividad de China de manera significativa [y] aumentará su influencia en la economía internacional”. También señaló que China “tendría más voz” y disfrutaría de “un aumento en el poder” si se internacionalizara su moneda (57).

Esas palabras sugirieron que el pensamiento chino sobre la internacionalización del RMB también se basa en el anhelo de prestigio nacional. Como argumenta Cohen, “una posición de prominencia en la jerarquía de monedas promueve claramente la reputación general del Estado emisor en los asuntos mundiales… ¿Qué pueblo no se enorgullecería cuando se concede una mayor estima a uno de sus símbolos más tangibles? (58)”. El significado simbólico de la política monetaria fue particularmente visible en la campaña para incorporar al RMB en la canasta de DEG del FMI alrededor de 2015 (59). Muchos en China creían que la entrada del RMB en la canasta de DEG, uniéndose a otras monedas internacionales de alto rango (el dólar, el euro, la libra y el yen) marcaría el reconocimiento mundial del nuevo estatus de China en la economía mundial. Cuando el FMI aceptó el RMB en la canasta de DEG, fue ampliamente celebrado en China como una fuerte afirmación del estatus internacional de China y su nueva capacidad para ser un actor importante en la gobernanza financiera mundial (60).

El papel de las instituciones financieras extranjeras

Como los pensadores del siglo XIX y principios del XX, los legisladores chinos contemporáneos y los nacionalistas populares también están preocupados por otorgar un papel importante a las instituciones financieras extranjeras en China. El sistema financiero de China estuvo en gran parte cerrado a los bancos extranjeros después de la revolución de 1949, pero el gobierno comenzó a principios de la década de 1980 a permitir que un pequeño número de bancos y compañías de seguros extranjeros realizaran negocios limitados en unas pocas ciudades. Cuando China se convirtió en miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el gobierno se comprometió a una apertura gradual de sus servicios financieros a los participantes extranjeros. Sin embargo, la implementación de ese compromiso ha sido lenta y desigual. Poco después de la adhesión de China a la OMC, el gobierno chino emitió reglas y regulaciones que limitaban la propiedad extranjera de los bancos en el país. La política china estaba claramente a favor de las instituciones financieras nacionales.

En los años posteriores a la CFG, el gobierno chino siguió ejerciendo un estricto control del sector financiero. Los bancos extranjeros tuvieron que cumplir con requisitos difíciles antes de poder participar en el negocio del RMB. Además, los reguladores chinos tardaron en responder a las solicitudes de bancos extranjeros para emitir tarjetas de crédito y débito en moneda nacional. También exigieron a estos bancos que trasladaran su procesamiento de datos para las tarjetas al país, lo que muchos bancos extranjeros se mostraron reacios a hacer (61). En 2016, los activos bancarios extranjeros solo representaban alrededor del 1,2 por ciento del total de activos bancarios en China. Los especialistas de la industria esperan que la participación de mercado de los bancos extranjeros se mantenga alrededor del 2 por ciento durante los próximos años (62). En comparación, en 2011, los bancos extranjeros representaron alrededor del 15 por ciento de los activos bancarios totales en los EE. UU. (63). Los inversores institucionales extranjeros también representan el 1,2 por ciento de los inversores del mercado de bonos, muy por debajo del nivel del 10 por ciento en otros países en desarrollo como Malasia (64).

Los nacionalistas chinos de finales de la era Qing y principios de la era republicana veían a las instituciones financieras extranjeras como fuerzas de dominación extranjera sobre China. Los nacionalistas chinos contemporáneos tienen menos preocupaciones sobre este tema, pero sigue siendo un motivo de consternación. Los analistas chinos enfatizan la importancia de resistir la hegemonía financiera estadounidense bajo la globalización financiera, argumentando que China debe proteger con cautela su soberanía financiera en el proceso de liberalización financiera (65). Al igual que sus predecesores, los nacionalistas financieros contemporáneos dentro y fuera del gobierno han sido recelosos de que las instituciones financieras pueden privar a China de beneficios e instrumentos de política. Si bien la reforma económica en China ha abierto muchos sectores económicos a la propiedad privada y la participación extranjera, el Estado apenas ha aflojado su control sobre las instituciones financieras. El Estado-partido se ha propuesto mantener el control de este y otros sectores estratégicos, como la energía, el transporte, las comunicaciones y la defensa. Estas son industrias altamente rentables (bajo monopolio) y se encuentran en una posición dominante en la economía nacional (66). A diferencia de los pensadores nacionalistas anteriores, que abogaban por instituciones financieras nacionales, pero no necesariamente respaldadas por el Estado, el nacionalismo financiero chino contemporáneo tiende a equiparar las dos. Como dice un artículo reciente en la principal revista de teoría política del PCCh, “Las finanzas son una industria especial, que involucra el interés público y todos los sectores de la economía nacional y, por lo tanto, no se pueden privatizar … Como país socialista, China debe mantener el estatus dominante de las instituciones financieras estatales a fin de realizar la orientación estatal del sector financiero” (67).

En los últimos años, sin embargo, el gobierno chino ha mostrado más flexibilidad en la apertura del sector financiero de 45 billones de dólares de China. Ha anunciado medidas para aumentar o eliminar los límites a la propiedad extranjera de bancos comerciales, empresas de gestión de activos, empresas de valores y futuros, y compañías de seguros. Los reguladores chinos han aceptado las solicitudes de varias instituciones financieras extranjeras (UBS, Nomura y JP Morgan) de participaciones mayoritarias en empresas conjuntas de valores, aunque es probable que el proceso de aprobación lleve tiempo (68).

La reciente promesa de una mayor apertura del sector financiero de China a las instituciones extranjeras refleja no solo la presión de Estados Unidos, sino también el nuevo pensamiento entre los pensadores y los responsables políticos chinos sobre la mejor manera de utilizar los instrumentos financieros para alcanzar los objetivos nacionales. Como en el caso de la internacionalización de la moneda, este cambio de política ha sido impulsado en parte por un tipo de nacionalismo financiero más orientado hacia el exterior. Un artículo publicado en la época del anuncio de la política de liberalización escrito por varios funcionarios clave del banco central chino es esclarecedor (69). Citando la experiencia internacional, enumera una serie de beneficios de la apertura del sector financiero, entre los que se encuentran la mejora de la competitividad internacional de los bancos chinos y la facilitación de la internacionalización del RMB. Estos funcionarios señalan que las instituciones financieras chinas han desarrollado sus capacidades y su dominio en el mercado interno, reduciendo así el riesgo de ser socavados por la entrada de instituciones extranjeras. También enfatizan que las instituciones financieras chinas se están globalizando, extendiendo su alcance a Europa y Estados Unidos, así como a lo largo de la Franja y la Ruta (***). En este contexto, señalan que “la apertura bidireccional ha aumentado constantemente” (70). Dirigiéndose a aquellos preocupados por el impacto de una mayor apertura en la seguridad nacional de China, enfatizan la importancia de “prevenir las acusaciones extranjeras de proteccionismo en el nombre de la seguridad nacional” (71).

Préstamos internacionales

A fines del siglo XIX y principios del XX, los nacionalistas chinos debatieron enérgicamente los costos y beneficios del endeudamiento externo, con algunas advertencias de sus implicaciones para la soberanía china, mientras que otros pregonaron su utilidad para modernizar la economía. La China contemporánea está en un lugar muy diferente; en lugar de ser un deudor, se ha convertido en un importante acreedor internacional. En este nuevo contexto, el discurso nacionalista se ha centrado cada vez más en cómo China podría utilizar sus nuevos recursos financieros para servir objetivos nacionalistas orientados hacia el exterior.

Dos libros que se publicaron en 2015 dan una idea de esa mentalidad. Sobre la gobernanza financiera (Jinrong guoce lun) fue publicado por un editor muy respetado afiliado a la Academia China de Ciencias Sociales. Sostiene que las finanzas no son solo una herramienta, sino también un arma, y ​​que no solo son un mercado, sino también un campo de batalla. Al elaborar la conexión entre las finanzas y las llamadas revoluciones de color, la lucha contra el terrorismo, las sanciones internacionales y la soberanía nacional, los autores enfatizan el importante papel que juegan los instrumentos financieros en las estrategias de política exterior. Afirman que las finanzas se han convertido en el punto focal de la competencia internacional. Quien controla el poder financiero, argumentan, controla el mundo (72). Finanzas y seguridad nacional (Jinrong yu guojia anquan) fue publicado por un editor autorizado afiliado al banco central chino. Los autores exploran cómo Estados Unidos ha utilizado la posición dominante del dólar y la fortaleza del mercado financiero estadounidense para maximizar su interés nacional. Extrayendo lecciones de Estados Unidos, instan a China a utilizar medios financieros para crear una mayor interdependencia económica con sus vecinos y así ganarse su confianza y respeto (73).

La noción de diplomacia financiera ha ganado popularidad en los últimos años. Las publicaciones populares y académicas señalan que los países, especialmente las grandes potencias, utilizan recursos financieros para promover los intereses nacionales en el extranjero. Argumentan que, como potencia en ascenso, China debería utilizar sus recursos y capacidades financieros para promover su prestigio e influencia internacionales (74). Con respecto a los préstamos específicamente, los comentaristas y funcionarios gubernamentales han pedido explícitamente a los bancos chinos que apoyen las prioridades de la política exterior nacional (75).

De hecho, muchos observadores consideran que los préstamos de China en el exterior están estrechamente relacionados con la búsqueda de recursos económicos e influencia política. Los académicos destacan cómo la inversión china en rápido crecimiento en las regiones en desarrollo, especialmente África y América Latina, está dando a China una nueva influencia en esas áreas a expensas de los países occidentales (76). Incluso en los países desarrollados, los préstamos chinos han sido percibidos por analistas chinos y extranjeros como una herramienta de influencia. Por ejemplo, la tenencia masiva de deuda estadounidense por parte de China ha generado mucho debate sobre si esta situación proporciona a China un mayor apalancamiento económico y político sobre Estados Unidos (77). Los académicos también han señalado que la inversión china en Europa después de la CFG ha disminuido la resistencia política europea a un número de demandas de políticas, tales como acelerar las aprobaciones de inversiones chinas y permitir que se lleven a cabo negociaciones entre China y las naciones europeas individuales en lugar de la Unión Europea (78). Además de sus crecientes préstamos bilaterales en el exterior, China también se ha convertido en un importante contribuyente de fondos a las instituciones financieras multilaterales. Algunas de estas contribuciones están destinadas a apoyar a instituciones establecidas como el Banco Mundial y el FMI. Sin embargo, a medida que China se ha convertido en acreedor del mundo, los analistas de política y los funcionarios chinos se han vuelto cada vez más críticos con la subrepresentación de los países en desarrollo, incluida la propia China, dentro de estas instituciones de Bretton Woods (79). En parte por esta razón, China también ha comenzado a apoyar la creación de nuevas instituciones financieras multilaterales en las que tenga una posición destacada, como la Iniciativa de Multilateralización de Chiang Mai, el Nuevo Banco de Desarrollo, el Acuerdo de Reserva para Contingencias y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura.

El papel cada vez más destacado de China en la financiación multilateral del desarrollo recuerda el apoyo pionero de Sun Yat-sen a esta idea en 1920. La comparación destaca bien la cambiante posición financiera global de China con respecto a principios del siglo XX: mientras que Sun Yat-sen propuso por primera vez un banco de desarrollo multilateral como un medio de pedir prestado capital extranjero para apoyar el desarrollo económico de China, el país es ahora uno de los mayores prestamistas en el mundo de la financiación multilateral del desarrollo. Curiosamente, los analistas chinos a veces invocan las ideas de Sun sobre los préstamos internacionales para el desarrollo (80).

Al igual que Sun, muchos legisladores chinos destacan la naturaleza de suma positiva de las finanzas multilaterales para el desarrollo respaldadas por China en la era actual, argumentando que beneficia tanto a los prestamistas como a los prestatarios. De hecho, “todos ganan” ha sido una frase favorita utilizada por el gobierno chino en los últimos años para describir todas sus iniciativas de política económica, incluidas las financieras, en el exterior. Sin embargo, esta perspectiva coexiste con las opiniones chinas señaladas anteriormente que describen las finanzas internacionales más en términos de suma cero como un lugar para la competencia por el poder y la influencia en la política mundial. Estos últimos puntos de vista recuerdan más la perspectiva de Liang Qichao a principios del siglo XX de que los préstamos internacionales podrían utilizarse como una herramienta de dominación. Si bien Liang estaba preocupado por la vulnerabilidad de China a esta herramienta, la situación se ha revertido, con China en una posición de dominar potencialmente a otros países con sus préstamos bilaterales y multilaterales.

Conclusión

Los estudiosos del nacionalismo chino contemporáneo han prestado poca atención hasta la fecha al tema del nacionalismo financiero. Nuestro análisis sugiere que el tema merece un mayor escrutinio. El nacionalismo financiero era una parte importante del nacionalismo chino moderno cuando surgió en el siglo XIX y principios del XX, y sigue siendo una ideología influyente en la China contemporánea. Una comparación de los dos períodos revela tanto continuidades como cambios.

Hemos demostrado cómo los nacionalistas financieros, tanto hoy como en períodos anteriores, se han preocupado por cuestiones similares, incluidas las relacionadas con la moneda, las instituciones financieras extranjeras en China y los préstamos/empréstitos internacionales. Sin embargo, a medida que la posición de China ha evolucionado desde entonces hasta ahora, la naturaleza del nacionalismo financiero ha cambiado, de una orientación mayoritariamente interna y defensiva a una orientación cada vez más externa. En lugar de intentar crear una moneda nacional, el gobierno chino ahora promueve activamente la internacionalización de la moneda nacional. Si bien los esfuerzos anteriores para fortalecer los bancos nacionales y limitar el papel de los bancos extranjeros enfrentaron serios obstáculos, las autoridades chinas de hoy tienen más confianza en el papel dominante de los bancos chinos en el sistema financiero del país y están cada vez más interesadas en cómo esos bancos pueden expandir su presencia internacional. En lugar de debatir si pedir prestado o no al extranjero, los nacionalistas chinos contemporáneos reflexionan sobre la mejor manera de utilizar la posición de acreedor internacional de China para servir a los intereses del país.

Al igual que sus predecesores en el siglo XIX y principios del XX, los nacionalistas financieros contemporáneos también sostienen a veces puntos de vista diversos sobre temas específicos según si conceptualizan las finanzas internacionales en términos de suma cero o de suma positiva. En el período anterior, esta división estuvo mejor representada por el desacuerdo entre Liang Qichao y Sun Yat-sen con respecto al endeudamiento externo. En la era actual, se pueden encontrar puntos de vista tan diversos en las tres áreas temáticas. Los defensores de la perspectiva de suma cero a menudo abogan por guerras de divisas, limitando la entrada de instituciones financieras extranjeras y compitiendo contra instituciones financieras internacionales dominadas por Occidente. Los suscriptores de la perspectiva de suma positiva a menudo enfatizan que China necesita liberalizar aún más su propio sistema financiero, respaldar los DEG, dar la bienvenida a la competencia extranjera y trabajar con instituciones financieras internacionales establecidas y dominantes. Cada lado cree que su enfoque sirve mejor a los objetivos nacionalistas, como la promoción del desarrollo nacional, la seguridad, la soberanía y la influencia.

Este estudio tiene como objetivo contribuir no solo a la investigación sobre el nacionalismo chino, sino también a la nueva literatura que examina el nacionalismo financiero en un contexto comparativo. Esta literatura ha comparado el creciente nacionalismo financiero en el período posterior a 2008 en países como Hungría y Rusia, y otros Estados poscomunistas. Nuestro estudio destaca a China como otro ejemplo importante de este fenómeno, no solo por el creciente poder de China en el sistema financiero mundial contemporáneo, sino también porque esto caso revela la diversidad del contenido del nacionalismo financiero. La literatura existente sobre el nacionalismo financiero menciona de pasada diferentes variedades de nacionalismo financiero, pero se ha centrado principalmente en tipos orientados hacia adentro y, a menudo, de suma cero asociados con objetivos como reducir la dolarización, favorecer a los actores internos sobre las instituciones financieras extranjeras o conectadas con el extranjero, imponer controles de capital, reducir la autonomía del banco central y alejarse de las instituciones financieras multilaterales (81). El caso de China destaca otras variedades, incluidas aquellas con metas más orientadas hacia el exterior y concepciones de suma positiva de las finanzas internacionales.

Mirando hacia el futuro, ¿cómo podría el nacionalismo financiero informar la política china en los próximos años? Algunos de los primeros pensadores nacionalistas chinos descritos en este artículo anticiparon un momento en el que China asumiría el tipo de poder que está adquiriendo actualmente. Liang Qichao, por ejemplo, esperaba un momento en el que China pudiera ejercer su poder de la forma en que lo estaban haciendo los Estados imperialistas occidentales en el momento en que él estaba escribiendo: “Si como la raza más grande de este planeta somos capaces de construir un país adecuado para la evolución, entonces, ¿quién podrá usurparnos el título de Nación Imperialista Número Uno sobre la Tierra?” (82).

En sus conferencias sobre Los tres principios del pueblo, Sun Yat-sen también habló sobre un día futuro en el que China sería una potencia en ascenso, pero tenía ideas bastante diferentes sobre cómo deberían responder los futuros líderes de China. En lugar de copiar el imperialismo al estilo occidental, Sun argumentó que necesitarían trazar un rumbo diferente que se basara en los antiguos valores chinos:

Si China, cuando se vuelva fuerte, quiere aplastar a otros países, copiar el imperialismo de las Potencias y seguir su camino, simplemente estaremos siguiendo sus huellas…. Solo si “rescatamos al débil y levantamos al caído” estaremos cumpliendo con la obligación divina de nuestra nación. Debemos ayudar a los pueblos más débiles y pequeños y oponernos a las grandes potencias del mundo… Comprometámonos hoy, antes de que comience el desarrollo de China, a levantar a los caídos y ayudar a los débiles; entonces, cuando nos hagamos fuertes y miremos hacia atrás a nuestros propios sufrimientos bajo la dominación política y económica de las Potencias y veamos pueblos más débiles y pequeños sometidos a un trato similar, nos levantaremos y castigaremos ese imperialismo. Entonces estaremos verdaderamente “gobernando el Estado y pacificando el mundo”. Si queremos poder alcanzar este ideal en el futuro, ahora debemos revivir nuestro espíritu nacional, recuperar nuestra posición nacional, unificar el mundo sobre la base de nuestra antigua moralidad y amor por la paz, y que la igualdad y la fraternidad rijan universalmente (83).

¿Hasta qué punto los líderes chinos recuerdan hoy estas ideas tan diferentes de Liang y Sun? Parece que las ideas de Sun, al menos, no se han olvidado. En una celebración del 150vo aniversario del nacimiento de Sun en noviembre de 2016, el líder chino Xi Jinping citó un pasaje cercano de Los Tres Principios del Pueblo: “Si China prospera, no solo debemos restaurar el estatus de nuestra nación, sino también asumir grandes responsabilidades para el mundo” (84). Xi argumentó que las responsabilidades incluyen abogar por la paz mundial, contribuir al desarrollo mundial y ser un guardián del orden internacional. El hecho de que el liderazgo chino opte por utilizar el creciente poder financiero de su país para cumplir la visión de Sun en lugar de la de Liang ayudará a moldear la trayectoria del sistema financiero global y la política mundial en general en los próximos años.

(Traducción de Gonzalo Soaje, gonzalosoaje@ignaciocarreraediciones.cl)

Notas

(*) Los Derechos Especiales de Giro (DEG) son un activo de reserva que se asigna a los miembros del FMI según la cuota de acciones que cada uno tiene en la organización. La cuota se basa principalmente en el Producto Interno Bruto (PIB) de cada país miembro. (N. del T.)

(**) Política consistente en la adquisición agresiva de activos por parte del banco central para aumentar el dinero en circulación. (N. del T.)

(***) La Iniciativa de la Franja y la Ruta, también conocida como la Nueva ruta de la seda o ‘Un cinturón, una ruta’ es un proyecto de la República Popular China que pretende conectar al país con Europa mediante infraestructura como puertos y ferrocarriles. El proyecto fue propuesto en 2013 por el secretario general del PCCh, Xi Jinping y la idea es enlazar a China, Kazajistán, Rusia, Bielorrusia y Polonia para terminar en Alemania, Francia y el Reino Unido. (N. del T.)

(49) SWIFT, “RMB Tracker”, 2017, https://www.swift.com/our-solutions/compliance-and-sharedservices/business-intelligence/renminbi/rmb-tracker

(50) Benjamin J. Cohen, Currency Statecraft: Monetary Rivalry and Geopolitical Ambition (University of Chicago Press, 2018).

(51) Song Hongbing, Huobi zhanzheng [Guerra cambiaria] (Beijing: Zhongxin chubanshe, 2007).

(52) Richard McGregor, “Chinese Buy Into Conspiracy Theory”, Financial Times, 25 de septiembre

2007 (https://www.ft.com/content/70f2a23c-6b83-11dc-863b-0000779fd2ac)

(53) Ver, por ejemplo, Xiao Bo, Huobi zhanzheng pipan [Una crítica de las guerras cambiarias] (Beijing: zhongguo jingji chubanshe, 2009).

(54) Don Lee y Barbara Denmick, “China’s Wen Jiabao Concerned about Stability of U.S. Debt”, Los Angeles Times, 14 de marzo 2009.

(55) Ver, por ejemplo, Chen Jiangsheng and Chen Shaoming, “Guoji huobi tixi gaige yu renminbi guojihua” [Reforma del sistema monetario internacionalo e internacionalización del RMB], en Zhonggong zhongyang dangxiao xuebao, 2010, no. 1, y Xiang Songzuo (2014), “Baituo renminbi ‘bei meiyuanhua’ kunjing” [Saliendo del dilema de la ‘dolarización’ del RMB], Xin Caijing, 2014, no. 1.

(56) Ver, por ejemplo, Chen Yulu, Wang Fang, and Yang Ming, “Zuowei guojia jingzheng zhanlue de huobi guojihua: Meiyuan de jingyan zhengju – Jianlun renminbi de guojihua wenti” [Internacionalización de la moneda como una estrategia de competencia nacional: la evidencia experiencial del dólar – también una discusión de la internacionalización del RMB], Jingji yanjiu, 2005, no. 2, y Hao Yan, Renminbi guojihua – Daguo huobi jueqi zhilu [Internacionalización del RMB: el camino del ascenso de las monedas de los grandes poderes], (Beijing: Renmin chubanshe, 2017).

(57) Citado en Benjamin J. Cohen, “The yuan tomorrow? Evaluating China’s currency internationalisation strategy”, New Political Economy 17, no. 3 (2012): 361–371, 362.

(58) Benjamin J. Cohen, The Future of Money (Princeton: Princeton University Press, 2003), 22.

(59) Hongying Wang, Much Ado about Nothing? RMB’s Inclusion in the SDR Basket (Waterloo: CIGI Paper, no. 84, diciembre 2015).

(60) Ver, por ejemplo, “Kaifang yu gongying zhiju (Un acto de apertura en que todos ganan)”, People’s Daily, 2 de diciembre 2015, http://opinion.people.com.cn/n/2015/1202/c1003-27878608.html

(61) Estas y otras limitaciones de la ejecución de China de su compromiso con la OMC es analizada por el Representante del Comercio de EE. UU. en su informe “2015 Report to Congress On China’s WTO Compliance,” https://ustr.gov/sites/default/files/2015-Report-to-Congress-China-WTO-Compliance.pdf

(62) Ver “Mainland China Banking Survey 2017”, KPMG 2017, https://assets.kpmg.com/content/dam/kpmg/cn/pdf/en/2017/08/2017-mainland-china-banking-survey.pdf  

(63) William Goulding y Daniel Nolle, “Foreign Banks in the U.S.: A Primer,” Federal Reserves 2012, https://www.federalreserve.gov/pubs/ifdp/2012/1064/ifdp1064r.pdf

(64) Jun Zhu et al., “The Further Opening Up of China’s Financial Sector”, China Economic Journal 11, no. 1 (2018): 44–52.

(65) Ver, por ejemplo, Yan Jianying, “Meiguo jinrong baquan yu zhongguo jinrong anquan” [Hegemonía financiera de EE. UU. y seguridad financiera china], Lilun daokan, no. 5 (2004); y Zhang Junguo, “Dui jinrong diguo zhuyi xu ju’an siwei” [Teniendo en cuenta el peligro del imperialismo financiero], Weishi, no. 2 (2017).

(66) Margaret M. Pearson, “The Business of Governing Business in China: Institutions and Norms of the Emerging Regulatory State”, World Politics 57, no. 2 (2005): 296–322.

(67) Yan Haibo, “Fangkong jinron fengxian weihu jinrong anquan” [Prevent and control financial risks, protecting financial security], Hongqi wengao, no. 19 (2017).

(68) Bloomberg News, “How’s China’s Opening to the Financial Sector Going?” 11 de noviembre 2018, https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-11-11/how-s-china-s-opening-to-the-financial-sector-going-quicktake

(69) Zhu et al., “The Further Opening Up”.

(70) See Zhu et al., “The Further Opening Up”, 48.

(71) Zhu et al., “The Further Opening Up”, 48.

(72) Wu Shihua, Jinrong guoce lun [Sobre el gobierno financiero] (Beijing: Shehui kexue wenxian chubanshe, 2015).

(73) Zhang Hongli et al., Jinrong yu guojia anquan [Finanzas y seguridad nacional] (Beijing: Jirong chubanshe, 2015).

(74) Ver, por ejemplo, Xiao Jian, “Jinrong waijiao” Moqiu gujia liyi de zhongyao gongju” [Diplomacia financiera: un instrumento importante que sirve al interés nacional], Hongqi wengao, no. 15 (2010); y Li Wei, “Jinrong waijiao zai zhongguo de xingqi” [El auge de la diplomacia financiera en China], Shijie jingji yu zhengzhi, no. 2 (2013).

(75) Ver, por ejemplo, Chen Yuan, “Ba kaihang fazhan youji rongru guojia zhanlue” [Incorporar orgánicamente el crecimiento del Banco de Desarrollo de China a nuestra estrategia nacional], Zhongguo jinrong, no. 5 (2011).

(76) Ver, por ejemplo, Christopher Alden, Daniel Large y Ricardo Soares de Oliveira, China Returns to Africa: A Rising Power and a Continent Embrace (New York: Columbia University Press, 2008); y Robert Evan Ellis, China in Latin America: The Whats and Wherefores (Boulder: Lynne Rienner Publishers, 2009).

(77) Daniel Drezner, “Bad Debts: Assessing China’s Financial Influence in Great Power Politics”, International Security 34, no. 2 (2009): 7–45.

(78) Sophie Meunier, “‘Beggars Can’t be Choosers’: The European Crisis and Chinese Direct Investment in the European Union”, Journal of European Integration 36, no. 3 (2014): 283–302.

(79) Ver, por ejemplo, Zhou Xiaochuan, “Statement by Dr. Zhou Xiaochuan, Governor of People’s Bank of China at the Seventeenth Meeting of the International Monetary and Financial Committee”, Washington, DC, 12 de abril 2008, https://www.imf.org/External/spring/2008/imfc/statement/eng/chn.pdf  

(80) Por ejemplo, ver Lou Yali, “Sun Zhongshan de jingji sixiang yu ‘yidai yilu’ zhanlue” [El pensamiento económico de Sun Zhongshan y la estrategia ‘Un cinturón, una ruta’], 2015, http://www.minge.gov.cn/mgzy/zhutiyanjiang/201512/64c9ac3cba9144a9911491b1c8dd4513.shtml  

(81) Johnson y Barnes, “Financial Nationalism”; Johnson y Köstem, “Frustrated Leadership”; y Johnson y Barnes, “Challenging Global Legitimacy”.

(82) Citado en Pusey, China and Charles Darwin, 312.

(83) Sun, The Three Principles, 147–148.

(84) Citado en Xinhua, “China Marks 150th Anniversary of Sun Yat-sen’s Birth, Stressing National Integrity”, 12 de noviembre 2016, http://www.globaltimes.cn/content/1017462.shtml

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