Nuevo título: José Miguel Carrera. El camino del honor y la patria

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(Prólogo de David Palma de la nueva publicación de ICP Ediciones, José Miguel Carrera. El camino del honor y la patria de Carlos Videla).

“Si me abandona la suerte en medio de mis esfuerzos, yo moriré invocando el auxilio de las generaciones futuras, en favor de la liberación de la patria”. –José Miguel Carrera

José Miguel Carrera fue jefe de gobierno, primer general en jefe del Ejército y el verdadero impulsor de la independencia chilena. En 1811, es nombrado Presidente de la junta provisional que gobernaba; en 1814, tras la derrota en Rancagua, se repliega con los restos de su ejército tras la cordillera y nunca más regresará a su tierra. En 1821, a 10 años de haber dado un golpe de mano en Chile, es fusilado, en la misma plaza en que años antes fuesen asesinados sus hermanos.

Poco se conoce en nuestro país sobre la figura de José Miguel Carrera. Su figura ha sido velada, silenciada y muchas veces difamada. Una vez muerto, su cuerpo fue mutilado y exhibido, sus restos mortales profanados como trofeo de guerra. Aún hoy, no existe una tumba digna que le dé descanso al prócer.

En Chile, tanto sus obras como jefe de Estado, su pensamiento político y sus gestas militares son prácticamente desconocidos. En los colegios solo se menciona aquello acotado al llamado período de la Patria Vieja, reduciendo la divulgación de su vida a escasos minutos en la asignatura de Historia. Muchos historiadores desconocen totalmente la vida y obra del General.

De manera ligera, se le difama al tildársele de caudillista, radical, napoleónico, personalista, exaltado, demagogo y populista, a la vez que se oculta la real dimensión de su obra como conductor político de la nación hasta 1814.

Frente a este escenario, es natural preguntarse, ¿por qué durante doscientos años se ha ocultado con tanta vehemencia su historia? ¿Por qué durante su vida se ganó tantos enemigos, quiénes eran y por qué le tienen hasta el día de hoy tanto odio?

Desde 1807, hace carrera militar en España, donde lucha en decenas de batallas contra las tropas de Napoleón. Por su valor será reconocido con la Cruz de Talavera y será nombrado con el rango de sargento mayor del Regimiento Húsares de Galicia. Será en este período donde comienza a forjar su pensamiento político y militar, que luego hará carne en el continente americano.

En España, conoce los acontecimientos que se están precipitando en América, los que lo llenan de optimismo y lo hacen regresar a su patria, no sin antes pasar un tiempo en prisión tras hacerse públicas sus ideas revolucionarias.

El 26 de julio de 1811, pone pie en Chile. Bastan un par de meses para que José Miguel logre apreciar el escenario político e interprete la naturaleza del conflicto. En septiembre del mismo año, participa de un golpe de Estado al Congreso, el cual bajo la hegemonía del sector moderado se había convertido en un obstáculo para el proceso independentista. Para el prócer, la independencia debía ser política, los chilenos tenían el derecho al auto gobierno y los líderes debían procurar todos sus esfuerzos por elevar al pueblo y la nación.

Como hombre de Estado, en tan solo unos meses hace realidad su ideal de Nación. Se crea el Instituto Nacional, la Biblioteca Nacional, se da a las mujeres el derecho a la educación formal, se imparte educación gratuita en conventos y se declara la libertad de vientre. Se trae a Chile una imprenta y se imprime el primer periódico nacional. En materia jurídica, se instaura el debido proceso, se realizan las primeras gestiones para la formación de una Escuadra Nacional y se forma un Ejército Patriótico. Con el Reglamento Constitucional de 1812, se declara abiertamente la independencia nacional y se expresa la voluntad de un real autogobierno. Comenzaba a materializarse el sueño de una patria libre.

Tras la derrota militar en Rancagua, se ve obligado a replegarse al otro lado de la cordillera con los restos de su ejército. En esta maniobra, será el último de sus hombres en cruzar y será la última vez que vería su tan amada patria.

Fuera de Chile, continúa los esfuerzos militares, encontrando una y otra vez obstáculos, conspiraciones y traiciones.

Viaja a Estados Unidos, consigue armas, barcos, instructores militares, incluso dos imprentas, pero en cuanto llega al puerto de Buenos Aires son requisadas por el gobierno de Pueyrredón. Sufre en carne propia el oscuro poder de las logias, con lo cual logra comprender la verdadera naturaleza del conflicto americano. La elite criolla luchaba solo por la libertad de comercio y pretendía asegurarse el poder político local para mantener y expandir sus privilegios.

Tras el fusilamiento de sus hermanos Luis y Juan José, el General declara la Guerra a Muerte a estas logias y a su sede central de Buenos Aires. En alianza con los caudillos federales, cosecha grandes triunfos militares, siempre con la perspectiva estratégica de retornar a Chile con un ejército libertador. Incluso logra formar una división de 600 chilenos, los cuales uniforma y encuadra en un regimiento de caballería, los Húsares de la Gran Guardia.

Pero el odio de las oligarquías y las traiciones lo llevaron finalmente al patíbulo un 4 de septiembre de 1821. Muere lejos de su Patria, pero alcanza la inmortalidad.

José Miguel Carrera nunca claudicó en sus luchas, perseveró una y otra vez en su empresa, no acomodó su ideario político a los equilibrios de fuerzas o a la popularidad circunstancial. Fue consecuente, revolucionario hasta el final. Poseído por la grandeza de las ideas decidió ser coherente y no aceptó acomodarse a cambio de abandonar la lucha, como más de una vez sus enemigos le ofrecieron. Es esta actitud la que lo eleva a la categoría de héroe de la patria.

¿Cuántos miembros de la clase política podrían decir lo mismo?

Nunca estuvo solo, las gestas de independencia no pueden ser obra de un solo hombre. Siempre lo acompañó el pueblo, incluso en la derrota, en el momento de su muerte. Por eso trasciende, porque vive en el pueblo que lo acompañó hasta el final.

En la siguiente obra, Carlos Videla realiza un exhaustivo trabajo investigativo, sorteando una y otra vez los velos que, pretendiendo borrar la memoria de la patria, los viejos y nuevos enemigos del Prócer han impuesto.

Este es un texto de difusión que tiene por objetivo entregar al lector una mirada de la vida, las luchas y el ideario político del General, y a la vez entregar las herramientas para que este saque sus propias conclusiones y profundice en los acontecimientos de hace doscientos años.

En la primera parte, se narra de forma vívida la biografía de José Miguel, profundizando sobre todo en los años posteriores a su exilio, época casi desconocida en nuestro país, pero fundamental para entender la envergadura continental del héroe. Se incluye además una segunda parte con anexos donde el lector encontrará el verdadero tesoro de este libro. En ellos, podrá beber de la misma fuente y apreciar la profundidad del pensamiento del General.

Esta es una obra que se reconoce a sí misma como inconclusa. Las actuales circunstancias políticas hacían necesaria su pronta edición. Serán los lectores los que a la luz del presente darán interpretación a los hechos.

La figura del General José Miguel Carrera, padre de la patria y prócer de la independencia continental, ha intentado ser borrada de la historia oficial. Sus enemigos no solo lo combatieron con infinito odio durante su vida, sino también después de muerto, intentando borrar su memoria y su legado. Pero no se puede borrar el recuerdo de la patria. La memoria de los héroes nunca muere. Los arquetipos se encarnan una y otra vez.

José Miguel vuelve a cabalgar por los caminos de la patria.

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